¡Terror por el primer día de clases!

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¿Quieres saber cómo logramos mi hijo y yo vencer la ansiedad?

Ya había pasado un mes del primer día de clases y mi hijo León lloraba cada día con más fuerza. Me convertí en la mamá a la que le tenían que venir a arrancar al niño de los brazos. No solo me sentía triste imaginándome a mi hijo solo en un rincón del salón llorando, si no también, me sentía totalmente fracasada como madre y tenía que soportar a todo mundo insinuando que la culpa era mía.

Traté dejarlo rapidamente, tal como las maestras aconsejaban, pero no me sentía bien haciéndolo porque él se quedaba asustado y enojado conmigo; definitivamente, no la madre que había sido hasta ese momento, cariñosa y enfocada en sus emociones.

Pero cada mañana era una pesadilla llevarlo a la escuela, hasta que un día no pude más. Pensé en sacarlo y volver a intentarlo el año siguiente, pero me detuve a pensar en el mensaje de esa decisión: no puedes y yo te voy a rescatar. Claramente, no el precedente que quería sembrar.

Era la oportunidad perfecta para enseñarle a vencer sus miedos, tarea a la que se enfrentaría miles de veces en su vida, pensé.

Pero sentí que necesitaba darle herramientas y juntos hacer la transición.

Ese mismo día fui a pedir ayuda a un centro de crianza, donde me aconsejaron hacerle un cuento describiendo la rutina de un día escolar, de esa manera, León podría anticipar su día lejos de casa y reducir su ansiedad. Al no saber dibujar, recorté su carita de fotografías que tenía para completar mis dibujos.

Esa noche de insomnio nació Corazón de león va a la escuela.

La siguiente mañana le leí su cuento y le di una piedrita en forma de corazón y le dije, “adentro de esta piedrita puse todo mi amor y tu valentía para que te lo lleves a la escuela y recuerdes lo valiente que eres”.

Ese mismo día todo comenzó a mejorar.

León estaba feliz con su cuento, su piedrita y el momento que compartíamos juntos todas las mañanas leyendo su historia.

Al mes de leerle su cuento todas las mañanas y de guardar su corazoncito en el bolsillo de su uniforme, me dijo que no lo necesitaba más (un par de lágrimas se me escaparon de verlo seguro de si mismo, finalmente)

León venció su miedo gracias a Corazón de león va a la escuela.

Han pasado dos años pero mi hijo, ya de 5 años, todavía guarda su corazón y lo toma cada vez que necesita un poco de fuerza extra para enfrentar retos.

En este proceso aprendí mucho sobre lo difícil que pueden ser las transiciones para las familias con niños pequeños. Aqui te dejo mis 7 consejos para reducir la ansiedad en tus hijos antes de irse a la escuela por primera vez:

  1. Escoge la escuela de tu hijo con atención a su personalidad. No existe ningún método escolar que sea perfecto para todos los niños. Tu hija, tu hijo, es único.
  2. Recorre la escuela con tu hijo o hija muchas veces antes del primer día de clases, juntos, de la mano. Llevalo a su salón, pasen tiempo ahí leyendo un libro o dibujando. Muestrale donde esta el baño, el área de juegos, la biblioteca, presentale a sus maestras, etc.
  3. Si prefieres hacer el cuento tu misma, es importante que él o ella vean y escuchen lo que será un día en la escuela, desde que salen de casa hasta que vuelves por él o ella, así reduces su ansiedad.
  4. Es importante llevar algo de su casa consigo. Mi libro incluye un corazón de madera para que lo personalicen juntos y se lo lleve en el bolsillo, pero deja que tu hijo o hija elija qué se quiere llevar. Los niños necesitan objetos para hacer la transición más facilmente.
  5. Valida sus emociones. Piensa que el día de mañana será un adolescente y sus sentimientos serán tan importantes, fuertes y validos como lo son ahora que es pequeño. Es ahora que estarás sentando las bases del tipo de ralación que tendrán más adelante.
  6. No tengas miedo de llamar a las emociones por su nombre. Tristeza, ansiedad, miedo, ira, frustración. Las emociones no desaparecen magicamente al no pronunciarlas, al contrario, crecen. Llorar es sano y es especialmente importate que los varones lo sepan.
  7. Sigue tus instintos de madre, no fallan! Las maestras, la directora, otras mamás, te darán consejos. Escúchalos, son bien intencionados, pero solo tu conoces a esa personita que te llama Mamá y te ve desde abajo esperando que lo guies con respeto y con las herramientas para empezar a vivir sus propias aventuras.

 

Mira! La foto del librito que hice en esa noche de insomnio, el primer Corazón de león!

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